Balas ausentes

Balas ausentes

Queridos lectores: en esta vida a veces pasan cosas inesperadas. El reto es saber enfrentarlas. Un abrazo a todos.

Está enfrente de mí y tiene una pistola. No sé qué pretende hacer con ella, pero me está poniendo nervioso.

Por experiencia, sé que no sabe usarla. La última vez mató a nuestro perro por accidente, ¿qué tal si ahora lo hace conmigo…?

-Suelta eso, papi, por favor.

Él me vuelve a prestar atención y abre la pistola para mostrarme que las balas están ausentes.

Yo trago saliva y miro de reojo a la puerta. Cuando se descuida, corro hacia a ella, pero no alcanzo a salir, pues él me impide el paso.

Después se echa a llorar y suelta la pistola. Veo en su expresión total arrepentimiento de haberme arrebatado a mi mejor amigo. Yo lo abrazo y en silencio lo perdono, pues sé que Lucky ya está en un lugar mejor.

Anne Kayve

Imagen de MasterTux en Pixabay

2 thoughts on “Balas ausentes

  1. Las armas las carga el diablo, dice el refrán . Recuerdo que estando en el ejército y siendo oficial procedente de lo que en España eran las milicias universitarias, un día fuimos a un campo de tiro con cetme los soldados, y los oficiales llevábamos pistola. Después de la práctica de tiro se revisan todas las armas para ver que no tienen ninguna bala dentro y que están descargadas. Eso hicimos con todos los cetme y con las pistolas. Pues bien, al llegar al cuartel nos dimos cuenta que una pistola aún tenía una bala en la recámara. Gracias a Dios nos dimos cuenta y no pasó nada. Y eso que revisamos todas las armas.

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