Carta a mi hija

Carta a mi hija

Queridos lectores: la siguiente historia nació de la nada. Espero les guste.

Hija mía:

Sé que muchas veces te has preguntado sobre qué fue de tu mamá. Debo confesar que siempre tuve miedo de que supieras la verdad y por eso mentí, año tras año, cuando me preguntabas en el día de su cumpleaños por ella. Siempre te daba la misma respuesta, pero sé que no me creíste. Algo te decía que yo te mentía y es así, pero hoy debes saber la verdad. Tu madre murió cuando tenías cinco años. Fue en un accidente del que me duele siquiera escribir. Estaban solas, porque ese día yo fui a la taberna a beber. Y… y… alguien tocó la puerta. Ella te gritó que te escondieras y lo hiciste, porque viste el terror en sus ojos. Alguien la atacó y la dejó malherida mientras se llevaba el carro, nuestro único bien preciado en esos momentos. Y yo, cuando llegué, no pude más que arrepentirme por no estar a su lado en ese momento tan trágico. Cuando murió en mis brazos, temí lo peor: que te hubieran secuestrado. Sin embargo, hija mía, mi llanto desesperado te hizo salir de tu escondite para consolarme. Sé que eras muy pequeña y no sabías bien lo que pasaba, pero en tus ojos percibí algo, algo que me asustó. Temí que jamás me perdonarías el no haber estado y, por eso, jamás te lo conté. Sin embargo, hoy que cumples 15, mereces saber la verdad. Espero que algún día puedas perdonarme.

No olvides, que a pesar de todo, tu padre te ama.

Anne Kayve

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