Cinco años

Cinco años

Queridos lectores: el siguiente texto encierra algunas emociones que se encuentran dentro de mí. Menos mal que la escritura logra que se drenen y se disuelvan poco a poco…

Tenía cinco años cuando la cargaba en mis brazos y sentía que mi felicidad estaba completa, en esos ojos color avellana que me miraban cada mañana.

Tenía cinco años cuando su larga cabellera ondulaba con el viento y cuando su sonrisa era el único sol que necesitaba para sentirme viva.

Tenía cinco años cuando se cayó y sufrió heridas graves; cuando la llevamos de inmediato al hospital y cuando nuestro corazón se estaba muriendo.

Tenía cinco años cuando mis lágrimas rodaron sin césar pidiendo a gritos que todo fuera un mal sueño, una pesadilla.

Tenía cinco años cuando sus ojos se cerraron de repente y el doctor nos anunció que había fallecido.

Tenía cinco años y no pudo ir a la primaria, a la secundaria, a la preparatoria, a la Universidad; no dio su primer beso ni experimentó su primer amor; no tuvo la oportunidad de sufrir una crisis existencial por la adolescencia ni sufrió las incontables peleas que tendríamos como madre a hija; no logró viajar a otros lugares ni conocer otras culturas; no pudo saber lo que es tener un hijo y, llorar, como yo, su perdida; no tuvo la ocasión para preocuparse por sus arrugas salientes y sus cabellos canosos; no pudo gritar a todo pulmón en ningún juego mecánico…

Tenía cinco años y… ¿Saben? Aún así fue feliz. Porque a través de sus ojos, veríamos que ella fue capaz de vivir cada día como si fuera un verdadero milagro, como si fuera algo mágico y celestial. Porque ella tenía le ilusión de descubrir y disfrutar cada segundo que pasaba.

Tenía cinco años, sí, pero vivió y disfrutó mucho más que muchas personas que, a pesar de tener gran edad, no han despertado de su eterno sueño cotidiano y sin sabor.

Sí, tenía cinco años. Mi pequeña tenía cinco años y ese tiempo fue necesario para que yo entendiera que la vida se esfuma en un instante y no nos queda más que disfrutar y vivir lo que nos queda.

Anne Kayve

Imagen de Skitterphoto en Pixabay

7 thoughts on “Cinco años

  1. No se si la historia de hoy tiene alguna raiz real.., pero aunque ese fuera el caso, aunque esa fuera una historia inventada.., como madre que soy te aseguro que ese dolor nunca se podrá borrar, a menos que hagas un brinco en tu vida y traspases el lindar de lo mundano y te sumerjas en lo espiritual. Porque cuando entendemos que estamos experimentando vida en este cuerpo que hemos obtenido, al igual como fuera la escafandra y el traje de buzo para poder experimentar el fondo del oceano, a menos que hagamos ese esfuerzo de sabernos eternos con un cuerpo mortal.., quien sufra esa dolorosa experiencia va a destrozar la vida que le queda. Tenia 5 años.., pero el alma es eterna y va a obtener otro cuerpo diminuto y tendrá que volver a crecer en otra matriz, o…, acaso otra vez en la misma.., quien sabe.
    ¡¡Buen relato!!

    1. «A menos que hagamos ese esfuerzo de sabernos eternos con un cuerpo mortal…» ¡Wow! Esa frase me encantó, ¡Muchísimas gracias por tu comentario! Complementa totalmente al escrito ¡Un abrazo!

  2. Reblogueó esto en lumminiscènciesy comentado:
    No se si la historia de hoy tiene alguna raiz real.., pero aunque ese fuera el caso, aunque esa fuera una historia inventada.., como madre que soy te aseguro que ese dolor nunca se podrá borrar, a menos que hagas un brinco en tu vida y traspases el lindar de lo mundano y te sumerjas en lo espiritual. Porque cuando entendemos que estamos experimentando vida en este cuerpo que hemos obtenido, al igual como fuera la escafandra y el traje de buzo para poder experimentar el fondo del oceano, a menos que hagamos ese esfuerzo de sabernos eternos con un cuerpo mortal.., quien sufra esa dolorosa experiencia va a destrozar la vida que le queda. Tenia 5 años.., pero el alma es eterna y va a obtener otro cuerpo diminuto y tendrá que volver a crecer en otra matriz, o…, acaso otra vez en la misma.., quien sabe. Anne, me permito rebloguear tu relato porque creo que puede ayudar a algunas personas que hayan pasado por ese trance. Si no lo permites, dímelo y no tendré ningún problema en sacarlo de mi blog. Gracias.

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