De regreso al árbol

De regreso al árbol

Queridos lectores: hoy el comentario de un lector me llegó al corazón, ya que me dijo increíble que no abandoné «Entramado de sentimientos» ni un día. Eso me causó una sonrisa, ya que les prometí que no los abandonaría y hasta el momento no lo he hecho. Ustedes son mi luz en los momentos más oscuros de mi vida. Una palabra es suficiente para poder seguir adelante. Gracias por seguir aquí.

Cuando era chiquito, planté un árbol con mi padre. Era tan especial que íbamos cada día después de que salía de la escuela. Me decía que tenía que darle mucho amor para que pudiera crecer grande y fuerte como yo. Así lo hicimos por diez largos años. No obstante, un día decidí marcharme de casa y lo abandoné.

Papá decía que cada que regresara a casa, lo visitara, pero me negué con el argumento de que no tenía mucho tiempo para eso. Él asintió lentamente algo decepcionado y jamás me lo volvió a pedir.

Hoy después de 20 años, regreso a él. Tantas cosas han cambiado en mi vida, pero él luce igual. Estar sentado junto a él me recuerdo mi adolescencia y a mi padre joven, a mi vida de estudiante y al olor de mi madre.

Ahora entiendo por qué mi padre quería que regresara. Él encierra los momentos más felices que viví con él. Ahora no me veo lejos de él. Y por siempre, hasta el día de mi muerte, cada año estaré de vuelta a mi árbol, por él, por mí y por papá.

Anne Kayve

Imagen de Bessi en Pixabay

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