Dentro de un vagón

Dentro de un vagón

Queridos lectores: hay veces que la vida se nos va adentro de un vagón…

Nunca había odiado el transporte público hasta ayer. Pasé más de tres horas esperando un metro, rodeada de una gran multitud de gente. Me sentía tan insignificante al lado de todos ellos, que me hice a un lado. No obstante, un chico se me acercó y me preguntó si todo estaba bien. Le dije que se marchara y así lo hizo, lo que ocasionó que de nuevo me sintiera mal. Espere y espere hasta que la afluencia de gente bajo considerablemente para irme. En cuanto llegué a casa, me dirigí a mi habitación y respiré profundo. Intentando resignarme a que así es mi vida y que transcurrirá dentro de un vagón.

Anne Kayve

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