El arco del miedo

El arco del miedo

Queridos lectores: a veces las cosas no son como parecen. Debemos estar atentos para descubrir eso que hace que las cosas sean… extraordinarias.

Atrás de la casa de mis abuelos, hay un arco de naturaleza. A mi me encantaba y todos los días que los visitábamos, me la pasaba ahí hasta que cumplí los 8 años y descubrí lo aterrador que se mostraba en los atardeceres.

Empecé a ver sombras siniestras que interrumpían mis juegos. Al principio, pensé que eran producto de mi imaginación, pero el día en que me empezaron a perseguir me di cuenta que eran reales.

Cuando les conté a mis padres, no me creyeron. Así que me obligaban a seguir pasando por ahí, diciendo que era un lugar maravilloso. Ahí me di cuenta que los adultos han perdido esa capacidad de ver las cosas más allá de lo que son. Ya sean que sean terroríficas o excepcionales.

Por mi parte, yo jamás volví a ese arco que tantas satisfacciones le traían a mis padres y a mis abuelos. Pero siempre lo guarde en mi corazón coo mis mejores recuerdos de mi infancia, antes de cumplir ocho.

Anne Kayve

Imagen de Igor Schubin en Pixabay

4 thoughts on “El arco del miedo

  1. Los recuerdos de la infancia son maravillosos. Es todo un mundo de ilusión en que se descubre cosas nuevas. Según pasa el tiempo esos recuerdos se asoman a la memoria. Y que bueno sería dejaron por escrito.

  2. Sí se puede. Ese mundo está siempre con nosotros. Y aunque seamos mayores, la fantasía de los años de la niñez permanecen en nuestra memoria como un gratísimo recuerdo. Pasan los años, pero la ilusión y la fantasía de la vida no deben desaparecer nunca.

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