El culpable de mi muerte

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El culpable de mi muerte

Queridos lectores: En verdad, ya extrañaba regresar con ustedes a este rincón de internet. Sin embargo, por varios meses estaba muy ocupada y, siendo sincera, tenía un pequeño bloqueo del escritor. Pero he vuelto por fin.

Según las noticias locales, morí el día de ayer a las 18:26 horas en un accidente de tránsito. El culpable huyó al ver mi cuerpo en el asfalto. No se detuvo ni siquiera para cerciorarse si podía hacer algo por mí, aunque si lo hubiera hecho, me hubiera salvado la vida. Creo que se llevará por siempre esa duda en su consciencia. No quiero sonar ruda, pero ojalá sufra. Espero que cada noche al cerrar los ojos, me vea ahí tirada y ese recuerdo no lo deje dormir ni vivir tranquilo de nuevo.

Yo, por mi parte, estoy parada al lado de mi cuerpo, esperando aún la llegada de mis familiares. Quedé tan destrozada, que he escuchado que los doctores han tenido problemas para identificarme. Intenté comunicarme con ellos, pero ha sido inútil. No pueden escucharme ni sentirme. Es por ello que me he frustrado más, ¿Qué hago aquí si nadie puede saber que una parte de mí sigue aquí…?

Después de varias horas de espera, por fin escucho una voz conocida. Quiero salir a abrazarla, pero me detengo. No sé si podré resistir la reacción de mi madre al verme. Estoy a punto de salir de la habitación e irme lejos cuando escuchó su grito desgarrador al entrar. Me destroza tanto que caigo en mis rodillas, mientras ella pelea con los doctores para correr a abrazarme.

Cuando lo hace, un pedacito de mi corazón se rompe. Entiendo, por fin, cuánto me amaba y cuánto le costará dejarme ir. También me lamento todos los días que desperdicié sin estar con ella. Quiero envolverla en mis brazos, decirle que ya no estoy sufriendo más dolor físico y que pronto me iré a descansar eternamente, pero soy peor que un fantasma: soy invisible ante sus ojos.

No aguanto el dolor, así que salgo corriendo y en la sala de espera veo a un chico de 17 años llorando de manera desenfrenada. Como representa la forma en que me siento, me acerco y me siento a su lado.

Una enfermera se acerca a preguntarle su estado anímico y el sólo solloza:

-Le dije a Maik que se detuviera, que seguía viva, que la podíamos salvar, ¡Pero estaba aterrado! Sólo apretó el acelerador y huimos del lugar. Yo no quiero que lo encierren, pero… pero…. los doctores dicen que pudimos salvarla y eso no me dejará vivir en paz nunca más. Solo quiero regresar el tiempo, ¿Se puede, por favor, se puede?

Al escuchar sus palabras, enfurezco y quiero golpearlo. La persona que iba con él, me mató, me mató y ni siquiera se detuvo ¿¡Qué clase de persona hace eso!? ¡Sólo un asesino!

En su lugar, la enfermera se acerca a él y lo abraza, diciéndole que se calme.

En eso, veo a un chico de unos 15 años acercarse, buscando con desesperación a alguien.

-Iván, Iván, ¿Qué haces aquí? Te dije que no vinieras, no quiero ir a la cárcel, no quiero -Llora mientras lo abraza. La enfermera se aleja para darles su espacio, pero le indica a un doctor la situación. Ambos se ven sospechosos así que me acercó y escuchó como susurran: No los dejen ir.

Yo me tapo las manos con la boca. Quiero que todo sea mentira, tan sólo un mal sueño, una pesadilla de la que pronto despertaréis pero sé que no es así. Regreso a ver mi cuerpo y veo el gesto vacío de mi madre. Sé que no soy la única así. No sé cómo despedirme, así que me quedo con mi madre unos instantes, para grabarme su voz para siempre en mi memoria y rogarle en silencio que algún día logre perdonar al culpable de mi muerte.

Anne Kayve

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