El tiempo perdido

El tiempo perdido

Queridos lectores: siempre hay manera de aprovechar el tiempo, sólo hay que tener paciencia para poder encontrarla.

Cuando era adolescente, odiaba ir en transporte público porque sentía que perdía mucho el tiempo ahí. Mi mamá siempre me decía que había que aprender a buscar la manera de aprovechar el traslado. A ella siempre la podía ver con un libro en la mano. Yo decía que eso era ridículo, hasta que ella falleció en un accidente. Desde ese día, traté de recuperar el tiempo perdido. Por ello, llevé un libro conmigo por el resto de mi vida cada vez que viajaba en el transporte público. Así, sabía que la llevaba a ella siempre conmigo.

Anne Kayve

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