En mi regazo

En mi regazo

Queridos lectores: un pensamiento que ha permanecido en mi cabeza es la rapidez con la que pasa el tiempo. Conforme voy creciendo, parece cada vez más rápido y, a veces, lo único que quisiera hacer es detenerlo. En esa sensación está basada el siguiente relato.

Aún recuerdo la primera vez que lo vi. Era tan diminuto y frágil que tenía miedo de tan sólo sostenerlo. Las enfermeras me dijeron que todo estaría bien y me lo pusieron en mi regazo. Yo lo agarré como si fuera una escultura de hielo, no quería romperlo. Era bellísimo. Después de ver sus ojos, me eché a llorar y lo abracé con cuidado. Su mamá había muerto en el parto, pero estaba seguro que yo daría la vida por él. Sobre todo, porque era y sería para siempre la viva imagen de ella y del amor que le tenía.

Anne Kayve

Imagen de skalekar1992 en Pixabay

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