En un pueblo pequeño

En un pueblo pequeño

Queridos lectores: hoy la inspiración ha tocado un poco a mi puerta. Por eso, he decidido aprovecharla.

Acabo de mudarme al pueblo de mis padres. Es pequeño y muy pintoresco. A pesar de que ya lo había visitado, me siento muy extraño, como si me dijera a gritos que me fuera, que yo no pertenezco aquí. Sin embargo, no tengo opción.

Bajo mis maletas despacio y me quedo mirando la vieja casona. Parece que tengo décadas sin venir aquí. Entro despacio y algo sobre la mesa principal llama mi atención. Estupefacto me quedo congelado cuando me doy cuenta que es el cadáver de Rocky, el perro que perdí cuando era pequeño. Doy unos pasos atrás, pero algo me ataca por atrás. Volteo sobresaltado y veo a mi padre, ahí, vivo y coleando, como si la muerte jamás lo hubiese alcanzado.

-Pensé que este era un pueblo pequeño, Erick, en el cual alguien te avisaría que entrar a esta casa significaría morir de inmediato, anda, ven conmigo, hijo mío y únete a la eternidad.

Lo último que recuerdo es una luz destellan, seguida de una oscuridad aplastante. Después, nada. Vacío por siempre.

Anne Kayve

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