Entrar a un universo nuevo

Entrar a un universo nuevo

Queridos lectores: una de las cosas que más me ha costado aprender son los idiomas. Es por ello que me alentan más a estar cerca de ellos. El siguiente relato está dedicado a ellos. Un abrazo.

Aparte de leer un libro, mi madre me enseñó que para entrar a un universo nuevo se puede aprender un idioma diferente. Yo nunca le creí, ya que mi clase de inglés siempre me pareció muy tediosa, confusa y aburrida. Sin embargo, cuando entré a la universidad, empecé a experimentar un gusto extraño por el francés, el cual lo empecé a aprender en la comodidad de mi casa a falta de ingresos para pagarme un curso.

Conforme lo fui aprendiendo, más contenta me sentía de desmarañar los misterios que escondía. Un buen día, conocí en el centro de la ciudad, a un chico que sólo hablaba ese idioma. Yo me acerqué nerviosa a él, al ver que nadie se esforzaba si quiera por entenderlo. Lo saludé tímidamente y me sonrió al ver mis intenciones de entablar una conversación con él.

Debo confesar que la mayoría de las cosas que me dijo ese día, no las comprendí, lo que no nos dejó más remedio que comunicarnos con señas o al escribir en nuestro celular. Está más de decir que le agarré un cariño tremendo, al punto de decir que estaba enamorada. Él sólo estaría en mi país sólo unas semanas, por los que me sentía una idiota.

El tiempo que pasé junto a él, voló y se transformó en una experiencia inolvidable. Mejoré considerablemente mi francés y él su español, lo que nos hizo comprender lo que tanto me había repetido mi madre años atrás: aprender un idioma es entrar a un universo nuevo, y sí, lo es.

Anne Kayve

Imagen de Free-Photos en Pixabay

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