Eternos

Eternos

Queridos lectores: ha llegado uno de mis días favoritos: domingo y, con él, una historia. Espero les guste, ¡Un abrazo!

Héctor,

¿Ya te vas? He visto que has hecho tus maletas.

¡No! No pienses que mi intención es detenerte. Sólo quiero desearte buena suerte. La vida allá afuera es muy dura y es difícil encontrar lo que nosotros teníamos.

No pretendo reclamarte tu decisión, entiende que te amo y no quiero más que lo mejor para ti.

Pero… ¡Alto! ¿Escuchas como mi corazón se rompe? ¿se paraliza por tu partida?

Te voy a extrañar con todas mis fuerzas, pero lo entiendo. Es hora de que nuestros caminos se separen.

Sólo te pido un favor: no olvides todo lo que vivimos y sentimos juntos.

Fuimos eternos ¿lo recuerdas? y lo seguiremos siendo a través de este escrito que me quita la respiración y que me rompe en mil pedazos.

Fuimos eternos, Héctor, en verdad lo fuimos.

Pero hoy todo se marchita frente a mis ojos, dejándome sola, sin tu amor.

Buena suerte, te deseo de corazón.

Sigue tu camino, amor, que yo seguiré el mío con este estúpido nudo en la garganta que cargaré por siempre al verte.

Sigue caminando y sé eterno. No necesitas a nadie para hacerlo.

Adiós, cariño mío, amor, mi alma, mi eternidad.

Anne Kayve

Imagen de Free-Photos en Pixabay

7 thoughts on “Eternos

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