Examen final

Examen final

Queridos lectores: a veces mi imaginación vuela muy alto, a veces no se le ocurren cosas extraordinarias. Vamos a descubrir qué es lo que sale hoy, ¡Feliz domingo!

Mañana es mi examen final. Estoy nervioso porque es la primera vez que lo presento. Toda mi familia lo ha pasado desde la primera vez, pero sé que yo soy un desastre. He tratado de estudiar y de retener los conceptos de la vida y de la muerte, pero no he logrado dominarlos al 100.

Lastimosamente, si lo repruebo, no podré reunirme con mi familia, en el otro lado: la muerte. En mi mundo, para morir debes pasar ese examen. Mientras más tiempo pases en la vida, más vergüenza pasas ante los demás. El promedio de edad de las personas más viejas son de 20 años, pues a los 18 años es cuando se empieza a hacer el examen.

Cuando llega el momento de presentarlo, el examen se pone en blanco, lo cual me hace voltear a ambos lados para ver a los demás. Sin embargo, a todos los noto concentrados. Vuelvo a ver mi examen en blanco y cuando estoy a punto de avisarle al aplicador de la falla, unas letras negras me aparecen: «Aún no es tu tiempo».

Me quedo un largo en estado de shock, hasta que suena la campana que indica que se ha acabado el tiempo. Devuelvo el examen y regreso a casa desanimado. Entonces me empiezo a preguntar si realmente la muerte es el único camino que debo tomar, igual que todos.

Ese día decido reprobar todos los exámenes. Al principio, todos me miraban con pena, pero cuando llegué a cumplir 60 años, todos me empezaron a respetar por mi valor a enfrentar la vida. Ahí es cuando decidí que mi tiempo había llegado así que pasé el examen y después de mucho tiempo, me reuní con mi familia, pero a mi tiempo, no al que ellos querían para mí.

Anne Kayve

Imagen de Gerd Altmann en Pixabay

2 thoughts on “Examen final

  1. Magnífico, la temporalidad de este tiempo, la responsabilidad del vivir que es propia y una esperanza inexplicable que nos hace sentir tranquilos al asecho de la muerte. Porque más allá…quizás habrá algo mejor. Pero lo importante es el ahora, el obsequio presente…

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