Libres

Libres

Queridos lectores: a veces ganar no es lo más importante.

Un día mi mamá para evitar que mi hermana y yo siguiéramos haciendo ruido, nos pidió que nos quedáramos sentadas en el sillón todo el día si queríamos ganar el juguete que tanto nos había prometido. Al principio fue fácil, sin embargo, conforme pasaba el tiempo se empezaron a desesperar. Después de cinco horas, se miraron y decidieron dejar el juego de su mamá. Ambas perderían y con eso serían felices, porque serian libres de ese sillón.

Anne Kayve

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