Madrugadas eternas

Madrugadas eternas

Queridos lectores: la maldición de no dormir, regresó. Espero que pronto se vaya. Mientras la aprovecharé para escribir sobre ella. Un abrazo a todos.

Últimamente la noche y yo no nos llevamos bien. Es como si no quisiera que descansara para quedarme despierto toda la noche con ella. Al principio, cumplí su capricho, pero conforme han pasado los días, me siento cada vez más cansado y somnoliento. Le he pedido que me deje dormir, pero se niega argumentando que soy su única compañía ahora.

Lo peor es que en el día tampoco puedo descansar, pues la luz del sol me insiste en mantenerme despierto, pero porque tengo cosas que hacer. Esas responsabilidades de mi vida de adulto que me ayudan a sobrevivir.

Un día me armo de valor y hablo con la noche, ella decide dejarme ir, con la promesa de que un día regresaría a llevarme por siempre. Yo le creo y no me da miedo, porque sé que ese día estaré preparado para ella.

Anne Kayve

Imagen de Free-Photos en Pixabay

6 thoughts on “Madrugadas eternas

  1. Una forma preciosa de hablar de la muerte, y de estar preparado para el momento en que llegue. La muerte podemos verla como un sueño para despertar en una Vida imperecedera llena de felicidad. Como bien dice la liturgia de la Iglesia Católica: La vida de los que en ti creemos, Señor, no termina, se transforma; y, al deshacerse nuestra morada terrenal, adquirimos una mansión eterna en el cielo (Prefacio de difuntos).

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Back To Top