Pista en el laberinto

Pista en el laberinto

Queridos lectores: hoy me siento en una especie de laberinto, del cual no sé cómo salir. Justo por este sentimiento ha nacido el siguiente relato. Espero lo disfruten.

Leo, después de dar varias vueltas en círculos, paró en seco. Un ruido de unas pisadas habían captado su atención. Él pensaba que estaba solo, pero al parecer no era así. Sigiloso se puso en una esquina, pues no sabía si los que se aproximaban eran amigos o enemigos y debía de estar preparado para correr o atacar. Pronto aparecieron ante él dos lobos, muy parecidos a él, pero sabía que no pertenecían a su manada.

El macho lo había olido y, por ello, empezó a seguirlo, así que cuando lo visualizó le enseño los dientes para intimidarlo, pero al ver que él no respondía de la misma forma, nada más se quedó observándolo, tratando de recordar si lo había visto antes.

Ambas mantuvieron su mirada y al final la loba, la cual iba acompañando al alfa, le hizo una seña a su pareja para que siguieran su camino. Leo asustado de verse otra vez solo en las tinieblas les pidió una pista para salir de aquél lugar. El lobo mayor dijo con una voz fúnebre:

-Hijo, aquí no hay salida y si es que la hay, la encontraremos cuando estemos preparados -Dicho eso siguió su camino, ignorándolo al ver que no ofrecía ningún peligro.

Leo se quedó ahí, paralizado, sabiendo que quizá, sólo quizá estaba encerrado para siempre en ese laberinto adentrado en el corazón del bosque, ¿lograría salir y encontrar a su manada o moriría ahí, en el frío y la oscuridad?

Anne Kayve

Imagen de PublicDomainPictures en Pixabay

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