Sala vacía

Sala vacía

Queridos lectores: algunas salas siguen vacías y eso me sigue causando mucha nostalgia.

Hoy, después de meses de esperas, se ha estrenado la película de Hugo. Está emocionado, porque le costó mucho llegar a eso. Así que decide ir a cualquier sala de cine al azar, para ver cuánta gente había comprado entradas para su obra de arte. No obstante, con gran decepción, se dio cuenta que no había ni una persona ahí. Se sentó con resignación y empezó a ver cómo todo su trabajo era valorado por la nada. De repente, un adolescente entró con palomitas en la mano, dispuesto a disfrutar el filme. El director se quedó fascinado y observo en todo momento el rostro de aquel chico para vislumbrar qué emociones había logrado transmitir. Con eso, se sintió realizado, porque sabía que, en el fondo, todo había valido la pena por él.

Anne Kayve

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