Un error tras otro

Un error tras otro

Queridos lectores: A veces no podemos dejar de cometer un error tras otro…

Hoy cometí dos errores garrafales en mi trabajo. Pude haberme callado, pero una parte de mí me dijo que era mejor decirle a mi jefa la verdad. Sin embargo, tenía mucho miedo, ¿Qué tal si cambiaba su opinión sobre mí? Aunque en el fondo sabía que iba a ser peor que ella lo descubriera por su cuenta. Así que me armé de valor y entré en su oficina. Le conté todos mi fallos, uno a uno, con muchos detalles. Ella me escuchó atenta y cuando terminé me felicitó por mi valentía y me confesó que ella había hecho lo mismo años antes. Ahí entendí que es de humanos equivocarse, pero que es de valientes enfrentar esos errores con la cabeza en alto.

Anne Kayve

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