Un pequeño favor

Un pequeño favor

Queridos lectores: hay veces que los pequeños favores pueden salvarnos de nosotros mismos.

Antes de perder contacto con mi mejor amigo, le prometí que siempre que necesitara algo, yo siempre estaría para él. Sin embargo, ahora que me ha buscado después de cinco años, no sé cómo sentirme. Se fue como si nada, sin decir ni una palabra y ahora regresa a pedirme un pequeño favor.

Mi madre, al verme tan ida, me pregunta sobre lo que me inquieta y no me queda más que decirle la verdad. Ella me abraza y me dice que amistades como las que teníamos Rob y yo no son fáciles de conseguir y que puedo hacerle ese favor. Yo respiro profundo, pero sé que tiene razón. Lo haré. Cumpliré lo que me pide: perdonarlo y empezar de nuevo con esta amistad que está destinada a perdurar, quizá con sus baches y sus obstáculos, pero ¿qué en esta vida no tiene eso?

Anne Kayve

8 thoughts on “Un pequeño favor

  1. y así vamos recolectando nombres de amigos, que se vuelven desconocidos o peor aun, que nos niegan…por eso no como coleccionar cicatrices, pues esas nunca te abandonan…aunque la herida sané, lo vivido se mantiene….y duele….besos al vacío desde el vacío

  2. muy bello relato, hay gente que si merece la pena volver, cuando vemos que su arrepentimiento es sincero y honesto, cualquier dolor puede sanar, ya nada volvería a ser como antes pero si puede volver la amistad de alguna forma, yo lo sé por experiencia básicamente, amistades que ya no son como antes pero siguen siendo amistades, amistades evolucionadas, algo cambia en la escencia

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