Una pequeña criatura

Una pequeña criatura

Queridos lectores: me gustan mucho los animales, sobre todo los perros. Inspirada en ellos, nació el siguiente relato. Espero lo disfruten.

Hace años, cuando iba paseando por la Avenida 3 de la ciudad, descubrí algo extraño entre la basura. Como sabía que no podía llevar el cachorro a casa, lo escondí en mi mochila para poder meterlo de contrabando. Conocía los riesgos de esa acción, pero en esos momentos no me importaban. Quería salvarlo antes de que alguien malo lo encontrará o de que muriera de hambre afuera en el frío.

Como mis padres no me ponían mucha atención, encontré la forma de esconderlo. Lo sacaba todos los domingos, los días en que se supone tenía mi clase de canto. Dejé de asistir para jugar con él abajo del puente que se encontraba en el parque.

Fueron días buenos, hasta que una vecina le dio a mi mamá de mi «travesura». Eso me partió el corazón, pues sabía que no me dejarían quedarme con Doggy. Sin embargo, me sorprendí cuando mi madre llegó a decirme que la pequeña criatura que yo había encontrado, no volvería a sufrir nunca más un abandono. Yo, emocionado, la abracé y le prometí cuidarlo y dedicarle mi vida entera.

Eso hice por diez largos años. Aún guardo en mi memoria su mirada al despedirse de mí. Vivió una gran vida y agradezco cada día al destino por haberlo puesto en mi camino, hoy y siempre estará conmigo. Ahora sólo me queda esperar encontrarme otra pequeña criatura para cuidarla con todo mi amor.

Anne Kayve

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