Velocidad y libertad

Velocidad y libertad

Queridos lectores: juro que a veces la velocidad da mucha, pero mucha libertad. Sin embargo, eso no quiere decir que no debamos tratarla con cuidado. También es peligrosa…

Después de años de sentirse encerrada, Laura decidió tomar prestada la motocicleta de su padre. Él ni siquiera sabía que ella podía manejarla, por eso jamás escondía las llaves.

Después de algunos kilómetros de manejar despacio, decidió acelerar y, por primera vez en meses, sintió que la velocidad significaba libertad, por lo menos en esa noche.

Anne Kayve

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