¿Y si no regresa?

¿Y si no regresa?

Queridos lectores:

Tengo que confesar algo: siempre suelo chocar mucho con mi madre, pero conforme he ido creciendo me he dado cuenta que ella ha hecho todo lo posible por darme la mejor vida posible. De adolescente, eso no era suficiente, sobre todo porque

yo tenía la extraña sensación de que ella no me aceptaba totalmente. En la actualidad sigo creyendo eso, pero ya no duele como antes, ya que he comprendido que la razón por la que ella es así conmigo es porque cree que así podrá verme feliz y hoy acepto sus razones. Sólo espero que algún día ella haga lo mismo con las mías.

Por el momento sólo me queda esperar a que vuelva. Verán, ya lleva más de un mes fuera de casa. Jamás había estado lejos tanto tiempo, por lo que al principio fue un gran reto. Sim embargo, ahora sólo espero su llegada ansiosa. Sé que regresarán algunas peleas, pero apuesto a que eso no se va a comparar con tenerla aquí, a mi lado, sana y segura.

Sin embargo, a pesar de que me ha dicho que pronto estará aquí, a veces me invade la sensación de angustia, esa que me dice que a lo mejor no va a regresar, ni mañana, ni en una semana, es más: ¡Ni en un mes! Y yo sólo me hago bolita en mi cama y finjo que la pregunta ¿y si no regresa? me gobierna cada noche cuadno veo su cama vacía.

Imagen de Sabine van Erp en Pixabay

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